Follow the ocean

Un rayo de sol se cuela por la persiana y te invita a abrir los ojos. Hace ya un rato que el coro de pájaros y cigarras interpreta la sintonía del amanecer australiano. Respiras profundamente, te das media vuelta, y te dispones a seguir durmiendo…pero no.

Si afinas tu oído escuchas su rumor…si cierras los ojos, se dibujan sus curvas…si afinas tu olfato, encuentras el olor a mar impregnado en tus sábanas.

Ayer miraste la previsión (en Magicseaweed o quizás en Swellnet) y todo parecía perfecto. Un swell de 3-4 feet que vienen del este con muy poco viento, casi nada a primera hora, el agua a 24 grados y un cielo azul, claro, limpio.

Saltas de la cama y antes de que te dé tiempo a repensártelo el té con ginger está humeando mientras saboreas un mango, o quizás será un crujiente muesli o con un poco de suerte un muffin que te llevaste ayer por la noche del restaurante dónde trabajas. Mientras desayunas miras las webcams (Coastalwatch) y te decides por tu spot favorito…

Tabla, bañador y crema solar. Sales a la calle con la sonrisa puesta y las legañas en los ojos.

Aparcas el coche o la furgo o la bici o el patín dónde puedes…la arena que dibuja el camino a la playa está fresca, el bosque estalla en verdes con esa misma luz suave que te ha despertado hace un rato. Caminas sin poder evitar

la sonrisa de quien se siente vivo. La densa telaraña de árboles, arbustos y plantas se disuelve para dar paso a la playa, a la inmensidad del azul, al mar…

Hay más gente en el agua de la que te imaginabas…siempre hay quien madruga más que tu! Ves a alguien que pilla una derecha interminable, y esa fluidez, el flow, te empuja a acelerar tu paso hacía el agua…

La secuencia de movimientos, sensaciones, pensamientos y emociones se suceden vertiginosamente y sin darte cuenta ya llevas un buen rato en el agua, el suficiente para sentir la sal en los párpados, el cansancio en los brazos y la adrenalina recorriéndote de norte a sur. Te dices a ti mismo ” La última y me salgo” y ahí viene.

La miras, la entiendes, la remas. Cuando la tabla se acelera todo fluye con la sencillez del saberse en el lugar y el momento adecuado.

Lo que sigue puede tener mil versiones diferentes. Te irás a trabajar o a la escuela, quizás será domingo y hay una barabacue esperándote o será tu familia al completo la que te espere para hacer un Skype y que les cuentes cómo te va la vida en Australia…

Sea lo que sea, Down Under, los amaneceres se pueden vivir entre coros de pájaros y cigarras, delfines y olas increíbles…

Let’s Go Australia!

Text and images: Marc Vila

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